Captura de pantalla 2016-02-12 a las 21.48.49Con unos 20 años descubrí con entusiasmo lo que podía esconder un cementerio: excelentes esculturas, tranquilidad, paz, cultura, historia y sucesos de todo tipo y para todos los gustos.

Regularmente he ido visitando algunos de ellos, tanto en España como fuera de ella, grandes y pequeños, olvidados o concurridos, céntricos o alejados, cristianos, judíos, musulmanes o civiles y siempre me embarga sensación de sosiego.

Al principio sentía tristeza al ver lápidas abandonadas donde se podía leer la frase tantas veces tallada “No te olvidaremos”. Con el paso de los años cuando me encuentro con alguna lápida que me llama la atención e intento imaginar qué quieren contar esas letras, tengo la sensación que han conseguido el objetivo, no olvidar a la persona a quien van dirigidas esas palabras; es por eso que me animo a escribir esas historias, para favorecer que nadie las olvide, pues como alguien dijo, uno no muere mientras haya personas que lo recuerden.

He tenido la suerte de tener cerca a personas que han tenido la habilidad de empujarme y guiarme en la creación de este blog, mi historia está vinculada a las suyas, me siento dichosa por ello; nuestra criatura funeraria ha nacido.

Todas las historias tienen una base verídica, algunas contendrán más realidad que ficción, en otras ocurrirá lo contrario. 

 

 

Carmen Maestre